Discurso de Ito Bisono en el acto de conmeracion del 170 llegada de Duarte al paìs

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En 1844, no eran muchos los que creían en la viabilidad de nuestra nación como un proyecto de republica. Incluso muchos de los que combatieron junto con los trinitarios en busca de la separación definitiva de Haití, no tenían la convicción de que fuera sostenible en el tiempo lo que hoy conocemos como Republica Dominicana. Juan Pablo Duarte si creía en este ideal que traía consigo grandes amenazas.

 

Bien son conocidas las palabras de Benjamin Franklin cuando el 17 de Febrero de 1775 ante la Asamblea de Pennsylvania dijo que “Aquellos que abandonarían la libertad esencial para obtener seguridad temporal, no se merecen ni obtendrán libertad ni seguridad.” En Duarte, estas palabras cobraron vida. El fundador de la trinitaria, que viajo el mundo, que obtuvo una formación privilegiada para la época, pudo haber tomado un camino de tranquilidad alejándose de los azares que implicaba la lucha independentista. Por el contrario sin embargo, escogió el camino del sacrificio, el camino que tristemente demasiadas veces viene lleno de ingratitudes y traiciones.

 

Si algo vio Duarte, fue esto. Su vida como independentista no fue una de glamour y gloria. Paradójicamente, fue el periodo post-independencia en el que mas se vio menospreciado. Sin embargo, hubo un día en el que el principal Padre de la Patria recibió su justo reconocimiento. Hubo un día en el que los dominicanos expresaron loas en gloria de Duarte.

 

15 de Marzo de 1844, el regreso a la tierra que lo vio nacer, regreso a la tierra por la que dedico su vida, sus recursos, su salud, su seguridad, su tranquilidad. Regreso y fue recibido de forma apoteósica por sus compatriotas. Ese 15 de Marzo, el orgullo patrio, la convicción de la libertad, de la soberanía, de la independencia brillaron por todo el territorio. Brillaron en la persona de Juan Pablo Duarte, correctamente saludado por el Arzobispo Portes quien exclamo “Salve Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria!”.

 

La deuda que tenemos todos los dominicanos con Duarte es enorme. No solo desde el punto de vista de lo injusta que fue la historia oficial con el durante mas de un siglo, no solo desde la ingratitud y traición con la que fue tratado post-independencia si no por lo lejos, muy lejos, que ha estado de nuestras conciencias y de nuestro accionar.

 

Hoy conmemoramos su regreso triunfal, su momento de gloria en una vida llena de sacrificios. Buscamos reproducir el regocijo que su presencia produjo en todos los dominicanos luego de que su determinación y la de muchos hombres y mujeres valientes nos otorgara aquello por lo que sociedades han luchado desde el inicio mismo de las naciones, aquello que muchas veces los hombres han visto arrebatado, la libertad.

 

Con el pecho inflado por nuestros corazones dominicanos, con nuestras almas llenas de orgullo por nuestra patria, reproducimos el regreso de nuestro más grande prócer. Pero mas allá de esto, mas allá de las conmemoraciones, marquemos el regreso triunfal de Duarte a nuestras conciencias, marquemos el retorno de Duarte a nuestros corazones, marquemos el regreso histórico de nuestro fundador a nuestro accionar.

 

Viva Juan Pablo duarte, viva la libertad, viva la Republica Dominicana y que viva por siempre su ejemplo en todos los dominicanos!