El G20 y la intervención del Estado

A partir de la crisis económica global que viene sacudiendo al mundo desde el año pasado, los líderes políticos de los principales países se reúnen más seguido para discutir cómo encontrar soluciones.

Tal como ha pasado la última semana de Septiembre en Pittsburg. Sin embargo, estas soluciones siempre tienen que ver con una mayor intervención del gobierno en la economía, no con ideas que tengan que ver con un verdadero desarrollo económico a partir de un sector privado más competitivo, y por supuesto mejor regulado.

Las conferencias “G”, empezaron como G6, en 1974, cuando los ministros de finanzas y banqueros de Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, el Reunido Unido y Japón se reunieron para discutir acerca del shock petrolero. A esta reunión la sucedió el G7, incluyendo a Canadá, el G8 que sumó a Rusia, y actualmente el G20, que refleja una representatividad más apropiada al desarrollo de los mercados emergentes como Brasil, China e India.

Pero muchas veces estos encuentros internacionales se preocupan más bien por establecer nuevas entidades regulatorias supranacionales, y mayor control gubernamental en los mercados, que por favorecer un mayor intercambio comercial entre países, y políticas de libre comercio, que se ha demostrado una y otra vez son la mejor manera de generar crecimiento y empleo.

Tal vez lo más importante que el G20 podría hacer es relanzar las negociaciones comerciales de la Ronda de Doha, que avancen en la liberalización del comercio, y la reducción de tarifas y subsidios que distorsionan los mercados globales.

Y parecería que sufrimos del mismo problema en la República Dominicana, donde ante cada nueva crisis el gobierno pretende resolverla creando mas regulaciones, mas dependencias públicas que se superponen con la ya redundante estructura gubernamental, que en vez de facilitar el comercio y las inversiones, más bien las complican y dificultan.

Un grupo de inversionistas me describía muy bien la realidad que ha generado el gobierno: “existen tantas dependencias gubernamentales que parecieran hacer lo mismo, que es muy difícil entender como interactuar con el gobierno, aunque mas no sea para pedir el mas simple permiso”.

Sumado a que ante cualquier problema la solución del gobierno pareciera ser cambiar desde cero los acuerdos institucionales ya establecidos, y generar mayor burocracia.

Tal vez estos summits, como los dirigentes del gobierno en nuestro país, deberían estar más enfocados en coordinar en equipo políticas de recuperación que tengan que ver con consolidar regulaciones que hagan los mercados más transparentes, pero también que fomenten el emprendimiento, la expansión del capital humano y las facilidades para el comercio mundial, que han sido las más sólidas fuente de desarrollo. A su vez, enfocar las políticas en la necesidad de mantener la disciplina fiscal y monetaria, otro desafío importante que enfrentamos en República Dominicana.